Comenius 1-1: School Project

"Freedom and Limits - Conditions and contradictions for young people in Europe"

Projects 2008 - 2009

Time in poetry

Isabel Hermoso Diez

Alba María Gómez Sánchez

Poesías trabajadas en clase

EL TIEMPO EN LA POESIA ESPAÑOLA

Isabel Hermoso Diez

Desde las coplas de Jorge Manrique (poeta del siglo  XV), el tema del paso del tiempo ha estado presente en la literatura española.
En su primera copla deja constancia de la concepción ascética de la vida, del desprecio de la vida, que pasa rápido.
En otra de sus coplas menciona el poder igualatorio de la muerte (que trata igual a ricos  o  pobres) comparando las vidas con ríos, que finalmente desembocan en el mar, “que es el morir”.
Concibe la muerte como algo natural, el hecho de compararla con la desembocadura de un río en el mar muestra que lo percibe como algo innato a los seres humanos, que solo se puede aceptar con  naturalidad.

Ya en el Renacimiento, Garcilaso de la Vega (S XVI ) desarrolla el tópico del Carpe Diem, es decir, “vive el momento”.
Es una concepción de la vida y la muerte distinta a la de la Edad Media. Reaccionan  frente  al ascetismo; el desprecio a la vida y lo mundano; y, el aprecio de lo eterno.

En el soneto  de Garcilaso, los dos primeros cuartetos describen a una mujer muy bella, según los cánones nórdicos: su rostro es pálido y su cabello rubio parece escogido del propio oro.
En los tercetos se manifiesta el Carpe Diem. Viene a decir que es necesario aprovechar en la juventud  ( alegre primavera ) todas cuántas oportunidades  se presenten ( el dulce fruto), antes de que la vejez ( el tiempo airado) acabe por impedirlo.
Para  Garcilaso el tiempo lo cambia todo, cambia nuestras vidas y por supuesto, la efímera belleza, pero lo que nunca cambia es su costumbre de cambiar.

Un siglo después, con Luis de Góngora como representante de la poesía barroca, se sigue dando especial importancia al tema del tiempo .
El Barroco se caracteriza por la tensión, el desengaño y el gusto por los extremos (entendiendo los extremos en los estados anímicos).

En los primeros cuartetos, al igual que  Garcilaso, describe a una mujer realmente bella. Hay  tensión en la competición:

  1. El cabello compite con el sol por ser el más brillante
  2. Los labios son más rojos que un clavel
  3. El cuello es más fino que el cristal.

En los dos tercetos se desarrolla el tema del Carpe Diem, tratado con  mayor  crudeza.
Góngora se dirige por primera vez a las partes del cuerpo enunciadas en los cuartetos, y es a éstas a quien aconseja gozar del momento.
El desengaño sigue una degradación descendente: “en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada”. La palabra NADA, es claramente rotunda, simboliza lo trágica que es la muerte.

Las similitudes entre ambos sonetos serían el tópico del Carpe Diem y el tema de la belleza. Las diferencias vendrían marcadas por su forma de tratarlos. Mientras que el Renacimiento está caracterizado por la armonía y optimismo, el Barroco refleja la tensión y sobre todo el desengaño.
La armonía del Renacimiento está influenciada por los clásicos, pues se vuelve a su estética.

También Quevedo, otro de los mayores exponentes de la poesía barroca en España  se preocupó por el triunfo del tiempo y del desengaño.

- En el soneto 1, vuelve al principio, a los temas que trataba Jorge Manrique pero con un tono  más angustiado,  propio del barroco.
Hay contenidos referidos sólo al tiempo: en el  primer terceto vuelve a la 2ª copla de Manrique e incide en el tiempo que pasa rápido. Tan rápido que en el último terceto se cree capaz de juntar pañales con mortaja, en una trágica metáfora.
Es un desengaño puro, tétrico, oscuro y realmente muy pesimista. No queda nada del optimismo del Renacimiento.
Para el poeta, vivir es ir muriendo.
Esta relación y constante unión vida-muerte es el segundo contenido del soneto.

- En el soneto numero 2, nos muestra  la vida como un paréntesis entre dos nadas. El nada de antes de nacer y el de después de morir.
Hay una continúa antítesis entre el ayer y el mañana, pues la vida es tan solo un punto prácticamente insignificante en la inmensidad del mundo.
Está angustiado y así lo transmite, la muerte es un precipicio. Al igual que en el primer soneto intenta mostrar cómo vivir es ir muriendo, con el verso: “menos me hospeda el cuerpo, que me entierra”.

Es el tiempo el que cava la tumba.

- De nuevo, en el tercer soneto recrea el tópico de que vivir es ir muriendo: “antes que sepa andar el pie, se mueve camino de la muerte”.

Ha adjetivado la comparación de Jorge Manrique vida-río. La vida es oscura, el  río pobre y turbio y  el  mar negro.
Se aprecia una modificación, de la serenidad se  pasa a la angustia y al miedo.

En el  último terceto quiere convencerse de que la muerte es sólo una de tantas leyes que se deben acatar y, por tanto, no hay por qué entenderla como un castigo amargo o duro, pero no lo consigue.


ENSAYO: "El tiempo en la poesía española"

Alba María Gómez Sánchez

El tiempo es un tema que ha preocupado al hombre a lo largo de toda su existencia y ha utilizado campos como la filosofía, la poesía,… para estudiarlo

En la poesía española de los siglos de oro el tiempo ha tenido principalmente dos visiones; por un lado la visión de la Edad Media, que tiene como máximo representante a Jorge Manrique, el cual mantiene una visión típicamente medieval, la ascética, despreciando lo mundano y apreciando sólo lo eterno, lo duradero y lo permanente. Esto se puede observar de una forma clara en la arquitectura: pensada para la eternidad, que hoy en día sigue permaneciendo intacta. Sin embargo, a medida que avanzamos en el tiempo, vemos que en el Renacimiento y en el Barroco la visión ascética cambia y es sustituida por el “Carpe Diem” (disfruta el momento) y aunque el tema de estas dos épocas sea el mismo, cada una le da matices que las diferencian, así sucede con el paso del tiempo y su consecuencia: la muerte, no nos resultará angustiosa cuando leamos a Garcilaso y en cambio sí lo hará al leer  poemas de Góngora.

Ahora analizaré con más detenimiento poesías pertenecientes a la Edad Media, el Renacimiento y el Barroco:

Jorge Manrique, autor en la Edad Media, escribió “Coplas a la muerte de su padre”, donde se nos muestra una visión ascética ante la vida; en la primera y segunda coplas incide mucho en el concepto del tiempo y quiere decirnos que si analizas tu vida te das cuenta de que el tiempo pasa fugazmente y que lo que nos queda volará de igual manera que lo anterior; Jorge Manrique sabe que no tenemos por qué engañarnos pensando que nos queda mucho tiempo por delante;
 En la tercera copla, sin embargo, no hace referencia al tiempo directamente, sino a lo que ocurre cuando éste se acaba y morimos. No quiere que veamos a la Muerte como algo temible, sino como algo natural: al igual que un río desemboca en la mar, nuestras vidas desembocan en la muerte. También hace referencia al carácter igualatorio de la muerte, puesto que igual mueren ricos que pobres.

En los sonetos de Garcilaso y Góngora ya aparece el “Carpe Diem” como tema central del Renacimiento y Barroco aunque resaltaremos los matices que los diferencian:

En el primer cuarteto Garcilaso describe la belleza de una mujer joven: blanca, con mejillas rosadas, mirada ardiente pero a la vez honesta, que despierta pasiones pero también las frena; En el segundo cuarteto sigue describiéndola: su cabello es rubio como el oro y su cuello esbelto. Se respira armonía al leerlo, ella y los términos que sirven para hacer la comparación (azucena, oro, etc.) no compiten.

En el primer y segundo terceto ya habla del tiempo, de lo poco que dura la juventud y de que por eso mismo debe disfrutarla (“Carpe Diem”), antes de que el tiempo convierta sus cabellos de oro en otros canosos y su juventud acabe por marchitarse, puesto que el tiempo lo cambia todo menos su costumbre de cambiar, paradoja con la que muestra la fugacidad de la vida. El verbo que nos marca el “Carpe Diem” es “coged” e inicia con este los tercetos que finalizan con optimismo y serenidad.

Góngora también describe la belleza de una mujer, sus cabellos también son rubios, que brillan más que el sol, sus labios  y el clavel compiten entre ellos por ver quién les mira más, hay tensión en vez de la armonía que veíamos en Garcilaso.
En los tercetos se trata también el “Carpe Diem”, el verbo que lo demuestra es “goza” y también es el que inicia los terceto; como vemos la estructura es la misma que en Garcilaso, pero aquí no hay armonía sino desengaño, el tiempo lo destruye todo así que Góngora dice que disfrutemos del cuerpo antes de que se vuelva plata o violeta tronchada, y al final acabe convirtiéndose “en tierra, en huno, en polvo, en sombra, en nada”, es en esta gradación descendente donde apreciamos el desengaño del Barroco frente al optimismo del Renacimiento.

Por último hablaremos de Quevedo, que es el poeta más trágico de todos, leerlo es como volver a la Edad Media pero con un tono mucho más angustiado que el de Jorge Manrique.

En el primer soneto podemos decir que hay dos reflexiones, la primera es la referente al tiempo y la segunda a la muerte. Habla de la fugacidad e inconsistencia del tiempo quiere que el pasado vuelva y le llama pero sólo está presente en el recuerdo; el tiempo se le escapa de las manos y se aprecia el cansancio vital en sus sustantivaciones. Para Quevedo vivir es ir muriendo y desde que nacemos nuestros pañales serán mortaja ya que cada vez nos queda menos tiempo para morir.

En el segundo soneto que tenemos de Quevedo vemos cómo se queja de la inconsistencia de la vida, la vida es un paréntesis entre dos nadas, y ve como la suya es apenas un punto; también habla de lo inútil que es luchar contra la muerte puesto que nos desgasta y al final no podemos hacer nada para evitarlo. Demuestra la angustia que le produce caer en la muerte despeñado, como si fuera un precipicio, la muerte ya no es algo natural como con Jorge Manrique, sino angustioso. Quevedo ve cómo su cuerpo es su propia tumba y no su casa, además el tiempo junto con sus angustias cavan su propia tumba.

Finalmente, en el tercer soneto, Quevedo ve cómo la muerte se burla hasta de los materiales más resistentes como el acero y el mármol, el tiempo destruye su dureza;
En el segundo nos dice que en cuanto aprendemos a andar nos vamos encaminando hacia la muerte (vivir es ir muriendo) y otra vez nos demuestra su miedo ante la muerte, habla de un río pobre y turbio, y de un mar negro, que ya nada tiene que ver con esa armonía que nos transmitía Jorge Manrique, ahora no lo vemos como algo natural.
En los últimos tercetos emplea algunas paradojas que tratan de decirnos que todo nos lleva hacia la muerte; aunque estemos parados vamos hacia ella y finaliza de un modo triste ya que él quiere pensar como Jorge Manrique. Quevedo sabe que la muerte es una ley y que como tal se debe cumplir, sabe que no debería sentir esa angustia, pero aún así no puede evitar tener miedo.

 

Jorge Luis Borges dijo que “el tiempo es un problema para nosotros, un tembloroso y exigente problema, acaso el más vital de la metafísica” y acertó de pleno puesto que el tiempo es un tema que preocupó, preocupa y preocupará al hombre siempre, que ve cómo la vida se le escapa de las manos sin poder hacer nada para evitarlo.

Poesías trabajadas en clase

EL TEMA DEL TIEMPO EN LA POESIA ESPAÑOLA DE LOS SIGLOS  DE ORO

COPLAS A LA MUERTE DE SU PADRE (Siglo XV)

Recuerde (1) el alma dormida,         (1) Despierte.
Avive el seso (2) y despierte,            (2) El entendimiento.
Contemplando
Cómo se pasa la vida,
Cómo se viene la muerte
Tan callando; 
Cuán presto se va el placer,
Cómo después de acordado
Da dolor,
Cómo, a nuestro parecer,
Cualquiera tiempo pasado
Fue mejor.

Pues, si vemos lo presente
Cómo en un punto se es ido (3) (3) En un instante se ha ido.
Y acabado,
Si juzgamos sabiamente,
Daremos lo no venido
Por pasado.
No se engañe nadie, no,
Pensando que ha de durar lo que espera
Más   que duró lo que vio,
Pues que todo ha de pasar
Por tal manera. (4)                       (4) De igual manera.

Nuestros vidas son los ríos
Que van a dar a la mar
Que es el morir:
Allí van los señoríos
Derechos a se acabar
Y consumir;
Allí los ríos caudales (5)        (5) Caudalosos, importantes.
Allí los otros medianos
Y más chicos,
Allegados (6) son iguales        (6) Una vez llegados.
Los que viven por sus manos
Y los ricos.

Jorge Manrique

CARPE DIEM    (RENACIMIENTO Y BARROCO)

En tanto que de rosa y azucena
Se muestra la color en vuestro gesto (7)   (7) Rostro.
Y que vuestro mirar ardiente, honesto,
Enciende el corazón y lo refrena,

Y en tanto que el cabello, que en la vena (8)   (8) Filón.
Del oro se escogió, con vuelo presto
Por el hemoso cuello blanco, enhiesto,
El viento mueve, esparce y desordena:

Coged de vuestra alegre primavera
El dulce fruto anates que el tiempo airado
Cubra de nieve la hermosa cumbre (9)   (9) La cabeza.

Marchitará la rosa el viento helado,
Todo lo mudará la edad ligera (10)  (10) El tiempo fugaz.
Por no hacer mudanza en su costumbre.

Garcilaso de la Vega (S. XVI)

Mientras que

Mientras que por competir con tu cabello
Oro bruñido al sol relumbra en vano;
Mientras con menosprecio en medio el llano
Mira tu blanca frente el lilio (11) bello;       (11) El lirio.

Mientras a cada labio, por cogello,
Siguen más ojos que al clavel temprano,
Y mientras triunfa con desdén lozano(12)      (12) Altivo.
Del luciente cristal tu gentil cuello.

Goza cuello, cabello, labio y frente,
Antes que lo que fue en tu edad dorada
Oro, lilio, clavel, cristal luciente,

No solo en plata o víola troncada (13) (13) Violeta tronchada.
Se vuelva, mas tú y ello juntamente
En tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada.

Luis de Góngora (SXVII)

EL BARROCO: EL TRIUNFO DEL TIEMPO Y DEL DESENGAÑO
         
                             1
“¡Ah de la vida! “...¿Nadie me responde?
“¡Aquí de los antaños que he vivido!”
La Fortuna mis tiempos ha mordido;
Las horas mi locura las esconde.

¡Que sin poder saber cómo ni adónde
la salud y la edad se hayan huido!
Falta la vida, asiste lo vivido,
Y no hay calamidad que no me ronde.

Ayer se fue; mañana no ha llegado;
Hoy se está yendo sin parar un punto:
Soy un fue, y un será, y un es cansado.

En el hoy y mañana y ayer, junto
Pañales y mortaja, y he quedado
Presentes sucesiones de difunto.

                      2
¿Fue sueño ayer; mañana será tierra!
¡Poco antes, nada; y poco después, humo!
¡Y destino ambiciones, y presumo,(14)   (14) Juzgo.
Apenas  punto al cerco que me cierra!

Breve combate de importuna guerra,
En mi defensa soy peligro sumo;
Y mientras con mis armas me consumo,
Menos me hospeda el cuerpo, que me entierra.

Ya no es ayer; mañana no ha llegado;
Hoy pasa, y es, y fue, con movimiento
Que a la muerte me lleva despeñado.

Azadas son la hora y el momento
Que, a jornal de mi pena y mi cuidado,(15)  (15) Preocupación, angustia.
Cava en mi vivir mi monumento.(16)  (16) Tumba, sepulcro.

                       3
Todo tras sí lo lleva el año breve (17)                               (17) el breve tiempo de la vida.
De la vida mortal, burlando el brío
Al acero valiente, al mármol frío,
Que contra el Tiempo su dureza atreve.

Antes que sepa andar el pie, se mueve
Camino de la muerte, donde envío
Mi vida oscura. Pobre y turbio río
Que negro mar con altas ondas bebe

Todo corto momento es paso largo
Que doy, a mi pesar, en tal jornada (18)   (18) Viaje.
Pues, parado y durmiendo, siempre aguijo. (19)                 (19) Acelero el paso ( Avanzo hacia la muerte)
Breve suspiro, y último, y amargo,
Es la muerte, forzosa y heredada:
Más si es ley, y no pena, ¿qué me aflijo?

Francisco de Quevedo ( S.XVII)

Francisco de Quevedo ( S.XVII)

Notas a los poemas de Quevedo:

  1. Versos 1-2: En vano llama a la vida y pide que vuelva el pasado, calcando llamadas del tipo “¿Ah de la casa!”

Versos 3-4: “El destino ha ido robándome mis días; mis devaneos esconden mis horas.
Verso 7: “Solo está presente el recuerdo de lo vivido”.
Versos 9-11:Subráyese la impresionante expresión de la fugacidad e inconsistencia de la vida, y la densidad con que las audaces sustantivaciones del verso 11 recogen el cansancio vital.
Versos 12-14:Para Quevedo vivir es ir muriendo.

  1. Versos 1-2: El sujeto sería mi vida (de cuya inconsistencia se queja).

Versos 3-4 Pasaje de difícil interpretación:”Mi ambición es vivir y veo que el círculo de mi vida es apenas un punto”.
Versos 5-6:Alude a lo inútil que es luchar contra la muerte; el esfuerzo que se hace por vivir nos desgasta.
Verso 8: “Mi cuerpo es mi tumba, no mi casa”.
Versos 12.14: “El tiempo, ayudado por mis angustias, abre mi tumba en mi propia vida”.

La idea de que vivir es un ir hacia la muerte tiene en estos versos algunas formulaciones extremas : señálense. La imagen de los versos 7-8 ( río =vida, mar = muerte) tiene un precedente famoso:¿cuál? El último verso es revelador; Quevedo reconoce que la muerte es “ley “ (que se debe acatar) y no “pena” (castigo); pero, al la vez, confiesa su angustia.